Hace un par de décadas, la figura más referente en el mundo de la computación y tecnología, Bill Gates declaró en una conferencia de prensa acerca de una de sus firmas competidoras: “Ellos tienen un producto, yo tengo una estrategia”, lo cual confirmó que no sólo las características de un producto o servicio son quienes le conducen al éxito, sino que el plan estratégico es con quien se comparte un considerable rol protagónico.
Regresando aún más las manecillas de la historia, los griegos fueron los encargados de dar sentido a la palabra estrategia, refiriéndole como “el dirigir las operaciones militares”.
En palabras de Sun Tzu, toda operación militar debe elegir la manera más ventajosa para atacar.
Efectivamente, todo mercado hoy en día es un campo de batalla en el cual las armas y los misiles son las ejecuciones y acciones dirigidas a la mente del consumidor, del mercado y de la competencia.
Los mercados actuales están integrados por una infinidad de productos, marcas, clasificaciones, costos y nichos de mercado, es sin duda difícil saber cual es el primer paso a dar, aún así lo único que no se debe perder jamás de vista es saber que lugar se quiere tener en la percepción del mercado.
Dicho sitio no necesariamente debe ser aquel que presuma ser el primero, sino aquel que a la organización le resulte sustentable y potencial para generar preferencia tanto por consumidores vigentes así como aquellos que sean potenciales.
Ser un segundo lugar en un enlistado de marcas, convertirá al producto en el competidor número uno, en aquel que tiene la capacidad de cuestionar al líder.
Tomar un lápiz y una hoja en blanco parecen ser el mejor lienzo para comenzar a hacer un boceto estratégico.
Las dimensiones del proyecto a efectuar son tres:
Cuestionar
Las estrategias no quedan fuera de aquella frase “hay mas preguntas que respuestas”.
El documento es entonces que se convierte en un sin fin de signos de interrogación.
Una serie de preguntas permitirán hacer una radiografía del producto o servicio y así conocer la situación por la cual se está pasando.
Las preguntas deben reflejar la situación en el mercado, qué definición tiene el producto, cual es la estrategia de la competencia, quién es el mercado meta, su ámbito de consumo, etc.
Toda la información es centralizada en un documento que contiene las preguntas, las respuestas y el soporte que las llevo a ellas.
El documento es conocido como “brief” que en ingles significa portafolio y referiría a un conjunto de documentos.
Idear
Si este apartado fuera colocado en primer lugar, se estaría idealizando sin fundamentos los conceptos que determinaran la estrategia.
Conocida en el mundo de la publicidad como “lluvia de ideas” el equipo de estrategas deben comenzar a arrastrar el lápiz sin detenerse, sin cuestionar sus escritos; simplemente dar rienda abierta a las ideas, no hay malas ni buenas, simplemente son ideas que llegan la mente.
Hay que dejar enfriar un poco la máquina, se debe dejar descansar a este ejercicio, dar aire fresco a las ideas, para regresar sin algún tipo de sesgo o prejuicio y comenzar a evaluar aquellos apuntes, momento ideal para reconocer una buena o mala idea.
Las ideas no tienen un horario definido de trabajo, llegan por sí mismas, y es entonces cuando una servilleta, un trozo de papel, una agenda son los salvadores fuera de la oficina para poder escribir aquella gran idea, grandes publicistas pueden en este apartado compartir el nacimiento de memorables comerciales de TV que permanecen en nuestra mente.
El celo, el trabajo individual, la creencia propia son enemigos absolutos de una estrategia, todas las ideas deben de ser compartidas por el equipo, aquello que un integrante pueda considerar como fuera de contexto y hasta tonto puede ser dimensionado por alguien más como una excelente oportunidad que explorar y desarrollar.
Las ideas quedan plasmadas en el “copy strategy” el cual describe paso a paso la forma
en que las acciones responden y actúan a favor de las necesidades, objetivos,
oportunidades descritas en el brief.
Actuar
Ya con todas las piezas sobre la mesa se podrá determinar si la estrategia a seguir es el introducir, mantener, reforzar, actualizar o complementar la imagen del producto o servicio en el mercado ante los consumidores.
Es entonces tiempo de comenzar a definir aspectos como inversiones, periodos de vigencia o medios a utilizar, entre otras variantes, que en suma permitirán colocar en circulación a la estrategia.
Es en este apartado donde se aprecia una completa unión de conceptos y recursos, en la cual se identifica de que manera hay sinergias o acciones compartidas por más de dos elementos en la búsqueda de una meta.
Toda esta ejecución está también, como los casos anteriores, depositada en un documento el cual describe paso a paso la forma en que las acciones serán ejecutadas en base a distintos parámetros y variables.