Alejandro Jodorowski puso el título anterior a una de sus obras de teatro estrenada hace como 40 años. Fue exitosa por contrastar con las obras tradicionales. Planteaba situaciones de la vida diaria como las manipulaciones que hacemos para llamar la atención de los demás.
Me vino a la mente ese título estando en una celebración con amigos cercanos. Las 10 personas en la mesa empezamos a hablar de la situación del país, lo que derivó a comentarios sobre los malos gobernantes, la inutilidad de los políticos, la corrupción y pronósticos de un futuro oscuro, en el mejor de los casos. El común denominador de la conversación era culpar y criticar que es un juego que muchas personas practican con frecuencia. (Es un juego que no me agrada porque hay mejores alternativas para aprovechar el tiempo).
Sin embargo, el juego es tan común que consideré valía la pena comentarlo, pues culpar a otros como los “causantes” de situaciones de toda índole es una práctica habitual. Me centraré en culpar, aunque hay otras actividades casi sinónimas a culpar, como expresar críticas, quejas y molestias con varios matices, incluyendo el afectuoso que puede utilizar como preámbulo algo como “te lo digo con mucho cariño, pero...”.
Seguramente observando estos comportamientos Tales de Mileto dijo: “Lo más difícil es conocernos a nosotros mismos. La más fácil, hablar mal de los demás.”
Culpar es una respuesta que, paulatinamente, empezando en la infancia, va incorporándose a nuestro repertorio de comportamientos automáticos / inconscientes. Todos caemos en culpar por lo menos de vez en cuando. Culpar, sin duda, es perder el tiempo, pero, independientemente que no resuelve nada, sí puede causar problemas serios. Culpar se ha llegado a convertir, por lo menos en México – a mi juicio y en mala hora – en un “deporte” nacional de consecuencias gravísimas en los ámbitos personal, familiar y organizacional – abarcando a empresas, instituciones, países y al universo mismo.
Me referiré a lo que ocurre en aquellas empresas en las que parte de sus integrantes se ocupan de culpar / criticar a otros integrantes de su compañía. Esta práctica es muy desafortunada, porque no es posible dedicarse a culpar y desplegar la actitud de dueño tan necesaria en cualquier empresa o institución. Una es la antítesis de la otra. La actitud de dueño la interpreto como la que sigue una persona que hace lo que hace falta y se necesita en su organización; aquel que enfrenta los problemas que observa, apropiándose de ellos y tomando acciones para resolverlos. Quien tiene actitud de dueño no pierde el tiempo buscando culpables ni inventando pretextos o excusas para no hacer. (El objetivo de mi nuevo taller potenciador del desempeño es precisamente despertar actitud de dueño en los participantes).
Culpar, en cambio, es un comportamiento característico de la actitud de empleado y de la actitud de víctima (abrumadoramente mayoritarias).
Lo más relevante es analizar algunas consecuencias de la práctica de culpar a otros.
Ø El culpado – aunque no se lo diga de frente el culpador o cuando este último se valga de un tercero para desahogar su “urgencia” de culpar – percibe la mala vibra y se inhibe, se atemoriza o se bloquea para actuar en la materia en que está siendo “reprobado”. Con frecuencia, el culpado desarrolla resentimientos contra el culpador, lo que significa un desgaste de energía adicional al hecho de experimentar la agresión. A mis alumnos de la clase de Empowerment les diría que culpar da lugar a “Des-empowerment”, precisamente lo que un líder nunca debe hacer (aunque muchos jefes y padres lo hacen un día sí y otro también).
Ø Cuando “sesiona” un grupo de culpadores para hacer trizas a la empresa, a un ejecutivo, colega, colaborador o cliente, se potencia la energía negativa y ese hecho – que a algunos puede parecerles inocente – por sí solo, genera consecuencias tremendamente desfavorables porque despierta actitudes negativas, desánimo, animadversión, pobre desempeño, molestias, resistencia pasiva, etc. ... sin mencionar lo que pudiera ocurrir en el Tao / Universo. Dejando aparte cuestiones metafísicas o de Física Cuántica,
o ¿Qué sucederá en una empresa cuando un buen número de sus integrantes están molestos (con o sin razón) y se la pasan culpando a uno o varios integrantes de su organización o “disparan fuego cruzado” entre departamentos?
o ¿Qué ocurrirá hacia adelante cuando la mayoría de los ciudadanos de un país se la pasan culpando a sus gobernantes, políticos y funcionarios de todas las jerarquías, por lo mal que están las cosas y expresando su expectativa de que cada vez estarán peor, pues las evidencias del pasado muestran que nunca han cambiado para bien?
o ¿Cuál es el futuro probable de un hijo(a) a quien sus padres lo culpan de múltiples problemas por su manera de ser?
o ¿Cuál será el desempeño futuro de un empleado al que su jefe lo culpa consistente y constantemente porque según su criterio (¿?) las “cosas” las hace mal y no produce resultados?
Y la pregunta más relevante a reflexionar: ¿Qué están construyendo los culpadores para sí mismos a corto, mediano y largo plazo?
Con frecuencia el culpador es el verdadero culpable de lo que culpa, pero es difícil hacérselo ver. Lo más probable es que “no dé su brazo a torcer”... porque aceptar la verdad lo evidenciará... y aunque la verdad nos libera, los más prefieren la esclavitud.
...
“Cualquier tonto puede criticar, condenar y quejarse (agrego culpar) y la mayoría de ellos lo hacen.”
Dale Carnegie
“Si no estás siendo criticado, puede que no estés haciendo gran cosa.”
Donal H. Rumsfeld
“Para evitar las críticas no hagas nada, no digas nada, no sabes nada.”
Elbert Hubbard
“Has lo que consideres correcto en tu corazón – de todas maneras serás criticado. Te maldecirán si lo haces y te maldecirán si no lo haces.”
Eleanor Roosevelt
“La crítica honesta es difícil de aceptar, particularmente si viene de un familiar, de un amigo, de un conocido o de un extraño.”
Franklin Jones
“Ante la crítica no hay posibilidad de protestar o defenderse; pero hay que actuar a pesar de ella. Eventualmente se cosechará.”
Goethe
“Nunca critiques a un hombre hasta que hayas caminado una milla en sus zapatos.”
Proverbio nativo
“Las personas piden se les critique, pero sólo quieren elogios.”
Somerset Maugham
MANUEL RODRÍGUEZ SALAZAR