BUEN PADRE... BUEN JEFE
Recibí un mensaje titulado “Buenos padres”. Su esencia es relevante: - Padres buenos hay muchos; buenos padres, hay pocos. No es difícil ser un padre bueno, en cambio, no hay nada más difícil que ser un buen padre.
- Un corazón blando basta para ser un padre bueno, pero la voluntad firme y la mente clara no son suficientes para hacer a un buen padre.
- Si tuviéramos conciencia del daño que hacemos a nuestros hijos al “leerles el pensamiento” para atenderlos y cumplirles todos sus caprichos, seguramente no lo haríamos.
- El buen padre dice sí cuando es SI y no cuando es NO.
- El padre bueno sólo sabe decir: sí.
- La próxima vez que tu hijo tenga algún problema, ayúdalo si quieres, pero ¡no se lo soluciones! ¡No lo subestimes, saldrá adelante!
Los temas asociados a cómo formar mejor a los niños... y la asociada, indispensable, preparación de sus padres, me han interesado de tiempo atrás. Ese interés ha crecido al tener nietos pequeños. ¿Cómo ser un buen padre? es un tópico extremadamente complejo, dado que existen múltiples variables externas al ámbito familiar sobre las que no se tiene control. Sin pretender profundizar gran cosa, creo que vale la pena reflexionar en lo siguiente: - La mayoría de los padres deseamos lo mejor para nuestros hijos. De ahí que, en distinto grado, procuremos facilitarles el camino, evitarles tropiezos, “batallas” y que no sufran. La pregunta es: ¿hasta que punto es conveniente hacerlo?
- Me parece que las personas que han llegado “más allá” (de donde hubieran llegado bajo condiciones normales) han pasado por situaciones “no óptimas” o muy desfavorables. Circunstancias que, por su actitud, les sirvieron como acicates para avanzar, les ayudaron a “sacar la casta”, a poner lo mejor de sí mismos. También es cierto que hay individuos que, al enfrentar circunstancias desafortunadas, las han utilizado como pretexto para justificar no luchar por el resto de su existencia.
- La vida, sin alternativa, desde un ángulo, es una serie de problemas y, aceptándolos y resolviéndolos, es como crecemos.
Al escribir “casta” me vino a la mente (ustedes perdonarán) por qué existen “picadores” de toros en la fiesta brava. Lo poco que sé es que aunque son “reses bravas”, con pedigrí, al sentir la “puya” que les clava el picador, algunos toros huyen al “castigo” y otros se crecen a él y embisten al picador con toda su fuerza. ¡Cuestión de actitud! Al principio un buen picador, verdaderamente profesional, pica poco al toro y va aumentando la presión de la puya en función de cómo reacciona. No aumenta la presión a los toros que se resienten, para no acobardarlos más. En cambio, a un toro bravo, al que le sale la casta, le clava más la puya... hasta cierto punto, pues si se excede le quitará la energía necesaria para el último tercio de la faena. De ahí que se hable del “arte del toreo”. Un mal picador recibe fuertes rechiflas del público conocedor. Pidiendo disculpas y toda proporción guardada, los padres debíamos ser “picadores extraordinarios, soberbios maestros en esa habilidad”, porque debíamos “picar” a nuestros hijos con extremo cuidado para ayudar a que surja en ellos lo mejor que tienen. Ser buen padre requiere cualidades enormes, ser un verdadero “fuera de serie”, incluyendo: - Saber qué es lo que uno quiere verdaderamente. Qué quiere uno que ocurra en: su vida; con sus hijos; su familia; en lo profesional; en lo personal... ¡no de dientes para fuera!, porque a veces uno dice que lo primero es su familia, pero la evidencia “grita” que realmente lo primero es el trabajo o los propósitos muy personales.
- Estar consciente de nuestros comportamientos, especialmente cuando interactuamos con nuestros hijos o cuando están cerca. Estar consciente significa analizar (antes de) las consecuencias de lo que hacemos/decimos y de lo que no hacemos/no decimos. Cuando estamos inconscientes (que es como estamos ¡la mayor parte del tiempo!!!) simplemente reaccionamos. Es cuando sale a relucir nuestra parte más gris – cuando no oscura!!!
- Aprender y, en lo posible, profundizar sobre cómo funcionamos los humanos, por qué nos comportamos como nos comportamos y el por qué de nuestras emociones. Aprender estos temas ayuda a conducir (liderar) mejor a los hijos... a otros... y a uno mismo (para empezar).
- Estar guiados por el amor ¡todo el tiempo! Nos comportamos de manera muy diferente cuando nos dirigimos a otra persona con amor.
Trabajar para el crecimiento individual, proceso que nunca es demasiado tarde para iniciarlo y que ¡nunca termina! - Avanzar en el camino espiritual, lo que requiere enorme humildad y olvidarse, por lo menos un poco, de lo que “los occidentales” consideramos prioritario: tener, tener, tener y consumir, consumir, consumir.
- ¡Ayudar a los hijos a pensar!, para que adquieran ese buen hábito, de manera que sean autosuficientes y que no dependan de que otros piensen por ellos.
Las siguientes cualidades de ganadores son valiosas y, en principal medida, son enseñadas, propiciadas, encauzadas, potenciadas e inspiradas por los padres. Los ganadores: - Saben que su mejor arma es su actitud.
- Se enfocan en lo esencial, no se dispersan.
- Saben que no es fácil triunfar con integridad, pero saben también que es imposible ganar sin ella.
- Saben que deben cuidar su cuerpo tanto como su mente.
- Guían su vida con fe en Dios.
- Saben que deben tener disciplina y seguridad en ellos mismos e incrementarlas constantemente.
- Saben que desarrollar calma interior les ayudará a ver los problemas con claridad.
- Saben que nunca saturarán su necesidad de aprender. Son amantes de los libros.
- Saben que nunca deben permitir que su pasado controle su futuro.
- Saben que lo inteligente es rendir cuentas a otra persona, aunque saben que no es fácil.
- Saben que deben reconocer con humildad sus fortalezas y debilidades.
- Y conocen la importancia de tener expectativas realistas.
Titulé este mensaje “Buen padre... buen jefe” porque, si se lee otra vez con “ojos de jefe”, puede aportar información útil en ese terreno. Manuel Rodríguez
·······································································································································································································
|